lunes 30 de noviembre de 2009

Desarrollarse

Extender el brazo sobre la línea blanca e infinita que recorre el negro, también infinito y creer que puedes recorrerla entEra.
Y creer también que en sus aceras escribes sinceramente, violentamente,
sorprendentemente bajo la niebla.

jueves 5 de noviembre de 2009

Sí…con un poco menos de luz y más azúcar.



“Habla de la lluvia, no de que llueve”
Óscar Rozalén.

Crees que sólo me quejo de este sol impermeable que me acosa, que me obliga a la proactividad; pero sólo me estoy adaptando a un mar de luz. Aquí mis abscesos de nitroglicerina no tienen sentido, bajo sus agujas celestes me siento abrumada, tanta libertad…es como si el mundo se me ofreciera de rodillas, a mí, que prefiero las dulces líneas de la penumbra, las gasas azuladas, el enigma de la noche.

A mí! Que me encierro en los abrigos y recojo las perlas de las calles.

A mí! mimosa de la lluvia.

Nadie habla de la lluvia en Madrid, no creen que su son en las egocéntricas calles acompañe su llanto, ese que llevan dentro, que han pisoteado para hacer hueco.

No se habla de la lucha de la lluvia por penetrar en el barro seco, ni del renacimiento bajo el aguacero. La lluvia calma, suaviza la presión de la correa del reloj y estrecha lazos bajo los introspectivos paraguas,.

Sí, es molesta, hay atascos, nunca encuentras un calzado adecuado, hace inoportunos charcos y aumenta el riesgo de salpicaduras.
Pero crea espejos de ciudad.

Tanto sol es un engaño, perfectas expectativas frustradas, un perpetuo embarazo de sonrisas, no tienes tiempo de hablar del tiempo porque no cambia, es como un infinito rollo de decorado perfecto, sólo que olvidaron arrancar los rascacielos…

Quizás, brilla tanto el sol para no dejar a las macetas sin pelo, metidas en esos envases y aireadas a la sombra de los balcones de enfrente.
Sí, puede ser que la ciudad se compense; puede que el Sol sea a Madrid como el Mar a Cantabria….

sólo espero no acostumbrarme tanto como para despreciar la lluvia.

viernes 23 de octubre de 2009


se nos ha echado encima el Invierno.
Las calles huelen a frío, a gas natural a castañas asadas...

Me apetecen abrigos abrigosOs, abrigos largos, que te ocultan de los rincones de la soledad.
Me apetecen desde dentro cielos rasos.
En las calles gris alegre y melancólico mar; no desde la bahía mas bella del mundo, no desde la playa más cercana a la ciudad, me apetecen mares que llegan hasta los acantilados dónde casi pierdes tu anillo.
dónde nos confesamos infantiles, las cascadas que al fin del mundo vierte el horizonte.

Orillas dónde respirar la pureza del viento frío.
Me apetece la llovizna, que poco a poco te empapa la cara y la manga que no te seca ni las pestañas.
Me apetecen pies mojados y toallas secas;tardes de tormentas bordeando inundaciones como afluentes de ciudad.
Las gotas que se hunden en la arena sin huella, que como agujas caen a sus pequeñas tumbas, estériles, luchadoras, imperiales gotas.

Quiero ese Mar magnético, telúrico, ese mar en el que suicidarme cada mañana y volver descalza.
Quiero ese mar que sabe tanto de soledad humana, el mar que exuda salitre que se mezcla entre las sábanas.

Me apetece oler la humedad de las raíces,los robustos troncos, las montañas generosas.
Pasear por los pueblos y las lunas.
Me apetece acercarme a ti buscando el calor de la sangre y entibiarme la nariz bajo tu abrigo.

Falsos abrazOs

en el círculo de lobOs, la sonrisa sincera es la debilidad del cadáver adolescentemente libre y desorientadO.

deorientado consumismo apagando la inocencia, soplando suave, como el aliento desconocido tras la oreja.

como las relaciOnes puramente comerciales.
Qué pasó?Porqué no me mojé con la lluvia?
la próxima tormenta lo parará tOdo
y yO me empaparé en ella
y la tierra en mí.

30 Jun. 2009

Autopista de peaje gris no giras y te ves dentro de una luz Oeste sin escapar del humo de autobuses que se creen pequeños coches y adelantan iracundos y vibrantes como fantasmas en Pensilvania.
Bombardeos que llevan a un golpe maldito de anuncio de hija salpicando padres naturales.
Canciones que resuenan, mantienen soldados comerciales, falsos que no levantan costrucciones amarillas.

No puedes hablar en casa para arrancar el hielo de pasillos pulimentados ante la alucinación de noticias de radio parpadeantes, negras.
Pequeñez en Tuscarola, perdido, resarciéndose en el Caribe...
No se preocupen, no van a morir en las nubes, sino ahogados colina arriba, en 2009.

Tal vez en casa pueda viajar, dejando volar los ojos, chocando entre crucifijos y el vaivén de mis clásicas caderas.

Anualmente, su tejido de magia, me deja caer.

jueves 8 de octubre de 2009

fotOgrafías. 2

mi perfil contra la funda amarilla del sofá, los ojos enfocan de canto 3 cojines beige de micropana uno más fuxia y otro marrÓn.
la bombilla encendida de bajo consumo en la esquina iza de la habitación - salón.
en primer plano derecho mi antebrazo, desde el valle anterior al codo hasta la muñeca y la utilidad de mi mano derecha que ha quedado derrotada cerca de la negras patas de Baketa que mira inmóvil el infinito.