miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿Qué vale un sueño llorado?

El agua lo ha delavazado y sólo queda una película de nada;
un recuerdo, una espina de pescado.

El sueño muerto deja una cicatriz de contienda contenida,
expieriencia perdida entre el rumor.
Horas deshechas.

Negarse un sueño, es aniquilar la propia voluntad
subir el paso al cauce de la sociedad,
sometiéndote.

No hay sueños para el alma... fallece por inanición.
Camino sin sombra.
No hay sueños en espera...me guía la gravedad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola jana!!!! me guta mucho tu blog, voy a pasarme a menudo por aqui, a leer tus relatos y tener un momento introspectivo, un beso fuerte sigue asi
angie