lunes, 8 de diciembre de 2008

Llegué tarde y corrí hacia la luz del sol, que se escondía, al otro lado,
Él con su cámara de fotos ardiendo, me demostró que podíamos alcanzarlo antes de caer al mar.

No sabía que bajo mis pies existía un desierto tan bello,
Rocas de punta energética
Que hablan de la sencillez humana.

Mar en calma frente a las olas que el mismo mar provoca.
En el centro yo, quieta
con el viento de cara.

La luz del día se relajaba, invitándonos a deshabitar sus playas,
A sembrar el recuerdo de que la soledad es bella.

La soledad nos ha devuelto paisajes.

3 comentarios:

Giraluna dijo...

Hola!
Como se nota que has cargado las pilas y llegas llena de energía... fantástico!

Un beso, GIraluna

Ana del Vigo dijo...

Deshabitar las playas...
la soledad...
que precioso pensamiento...
la soledad es bella si...como tu.
besitos piel de tinta

Anónimo dijo...

q bonito momento.. bonito lugar.. y mas bonito aún el senimiento..



te adoro bella...L.