martes, 3 de febrero de 2009

No buscaba nada más

no siempre me ato los cordones para caminar
no creas que soy de las consabidas plañideras
tengo una puerta por abrir, sin saber lo que me espera
realmente es extraño el destino que nos cosemos
como la red del metro de Madrid, que puede llevarte a tantos lados
sin salirse de tu vida.

A veces me queda el sin sabor de lo quedó por hacer,
pero se que no sería yo, que nunca me olvidé de mí
que tan sólo fue que me dolían las rodillas...poesía del crecer.

Aquí sentada con el velo retirado, caminando me encontré
con la cara de la niña y el pecho de la mujer.

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