domingo, 7 de junio de 2009

Contestación a un poema tariFado

Pinceladas gruesas para definir 3 tonos de azul que caen al Mar.
El óleo se embravece en el lienzo y le arrebata su indiferencia.

3 golpecitos y se abre la puerta
del no sueño, del porqué no sueño?, del porque no estás tú, que me has dejado al filo de la muerte de un Lunes.
La cama es, excesiva para uno.

El estrépito en el silencio aparece entre sombras
rasgando la soledad
haciéndote consciente de tu vulnerable localización.
Caen sobre la almohada sueños,la densidad de una hora, sexo y un fin de semana.
HOras de tormenta, 103 fotos que no prueban lo que pasó, que existió la luz pero es demasiado rápida.

Las grAndes gotas, las insuperables gotazas desde el patio interior hasta la terraza.
Gotas bordeando el alféizar de tus manos el conjunto de una lluvia de verano para oler después el sudor de la tierra como la huella de tu piel sobre mi piel desnuda, envuelta en tus manos, en el crudo calor del fin de semana, fin del día, fin del habla, fin de tus ojos, de tu boca, de tu olor puro entre el vapor,
del amor entre el café y un té de canela.

Hoy como cada madrugada tras el estremecimiento, un insomne poema viene a mí en el desvelo de una casa, de una puerta de 3 golpes, de un coche, de un tiempo marcado por distancias.

Hoy este poema podría ser eternO. 




(cuando tú no estás).

7 de Junio y yo aquí, esperándote.

Hay vida en el bulbo de mis cejas, micro raíces en mi interior
que arranco porque desmerecen la perfección de la parábola que enfatiza mis ojos.
Caen raíces al suelo y al contacto brotan seductoras plumas nubias, 
piérdome entonces en la confusión de la vida, 
el nacimiento acontece tras su primera muerte.

Hoy, la noche es azul marina, como si la viera desde el espesor del Mar.
Pero esta noche no hay niebla que turbe el esmalte de los azulejos
sólo hay estrellas el la boca del patio.