jueves, 5 de noviembre de 2009

Sí…con un poco menos de luz.



“Habla de la lluvia, no de que llueve”
Óscar Rozalén.

Crees que sólo me quejo de este sol impermeable que me acosa, que me obliga a la proactividad; pero sólo me estoy adaptando a un mar de luz. Aquí mis abscesos de nitroglicerina no tienen sentido, bajo sus agujas celestes me siento abrumada, tanta libertad…es como si el mundo se me ofreciera de rodillas, a mí, que prefiero las dulces líneas de la penumbra, las gasas azuladas, el enigma de la noche.

A mí! Que me encierro en los abrigos y recojo las perlas de las calles.

A mí! mimosa de lluvia.

Nadie habla de la lluvia en Madrid, no creen que su son en las egocéntricas calles acompañe su llanto, ese que llevan dentro, que han pisoteado para hacer hueco.

No se habla de la lucha de la lluvia por penetrar en el barro seco, ni del renacimiento bajo el aguacero. La lluvia calma, suaviza la presión del reloj y estrecha lazos bajo los introspectivos paraguas.

Sí, es molesta, hay atascos, nunca encuentras un calzado adecuado, inoportunos charcos y salpicaduras.
Pero crea espejos de ciudad.

Tanto sol es un engaño, perfectas expectativas frustradas, un perpetuo embarazo de sonrisas, no tienes tiempo de hablar del tiempo porque no cambia, es como un infinito rollo de decorado perfecto.

Quizás, brilla tanto el sol para no dejar a las macetas sin pelo, metidas en esos envases y aireadas a la sombra de aquellos balcones.
Sí, puede ser que la ciudad se compense; puede que el Sol sea a Madrid como el mar a Cantabria….

sólo espero no acostumbrarme tanto como para despreciar la lluvia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ay jani..............

si pudiera ponía una nube sobre el sofá de tu casa, de esas grandes y bajas que hacen el espacio recojido... que te afloran el deseo de quedarte en casa..
...entonces nos sentariamos bajo dos mantitas, de estas suaves rollito toalla (jjijii...:)), on un brugal y un orujo en cada mano pertinente y fumando sin prisa..y sin posos.. ..dejando volar y estallar los pensamientos pesados... rompiendo a carcajadas de estas particulares que te destrozan los abdominales... creando sueños y fantasias de nuestros sentimientos más profundos...

y por su puesto, si pudiera, cambiaría las vistas de tu casa por el mar cantabrica de un típico día de lluvia, azul oscuro....

cuando quieras lluvia y mar, solo tenés que llamarme, yo te lo regalo mujercita.......


agua.....mucho agua...........


lucero.

el_mago8 dijo...

Azul oscuro tirando a gris. Infinito. Ese es el color del cielo en el norte. Si cayese sobre nuestras cabezas como temían los galos, seguro que hace más daño que en Andalucía. Eso si, una lluvia torrencial, sin viento, le alegra la existencia a cualquiera. Una caladura que sólo invita a abrazar y ser abrazado.

Carmen Garrido Ortiz dijo...

Mira que añoro el azul de mayo.
Sólo ése. El resto del año dejo que me cale la lluvia, el llanto más privilegiado. O, más que llanto, la regadera del placer, la que me lleva a escribir, a sentirla debajo del sombrero, sin tanta necesidad de paraguas. Cuando la lluvia cae, limpia el aire y limpia el alma.
Qué hermoso poema.
Gracias, Jana.