sábado, 17 de diciembre de 2016

La aspirante

No podía imaginarlo pero nunca accedería a ese puesto de trabajo. En aquel encuentro casual, mientras fumaban un par de pitis a las puertas del colegio, ella expresaba su deseo de formar parte de aquel conocido y familiar equipo docente. Su interlocutora, tutora en el pasado, alentaba sus esperanzas de conseguirlo, sin embargo, nunca votaría a su favor.
Guardaba con rencor aquellos años en que su adolescencia la habían dado por el culo reventándole las clases de cuando en cuando. Y no, no pensaba que fueran chiquilladas que te enternecen con el paso de los años.
No la deseaba ningún mal, la tenía cariño, pero ni por lo más remoto aprobaría su candidatura.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Una escafandra en el desierto

En realidad hacía tiempo que ya me había ido, quedándome al margen de conversaciones.
Buscaba excusas para estar sola o en casa.
Sólo salía si el acto merecía realmente la pena, sí, la pena, porque todo era aburrido, conocido. Las conversaciones tan poco estimulantes que sentía quedarme allí sentada como un pasmarote dejando correr el reloj. Completamente off.
Si hubiera descubierto la tapa de la frente se habría abierto un mundo cegador, el eclipse y la inmensidad del Sáhara.  Y sólo para las escafandras más interesadas, kilómetros adentro, entre las dunas, un cactus verde, jugoso, solitario, con el que sentarse a conversar.
Pero nadie llegaría hasta allí, al menos nadie de aquella mesa.
Entre tanto, los segundos se extendían como agujas de plata hasta la eternidad.
Yo, de boca sellada por un cemento de vulnerabilidad, comienzo a escuchar mi tormenta de arena. Desorientada, ansiosa, absolutamente conquistada por la timidez o el más soberano aburrimiento,
empiezo el proceso de petrificación en aquella heladora silla.
Ahora el diálogo interno es ensordecedor. Analizo cada movimiento antes de culminarlo, qué desgaste!, Qué sed de naturalidad!. Hago el gran esfuerzo de atravesar mis ecos intentando engancharme a algún hilo de conversación. Es totalmente inútil, tengo la cara de un caballo espantado y entre aquellas voces o todo está dicho o se responde con monosílabos.
Qué mierda!
Sólo puedo esperar, esperar que el tiempo de cortesía termine antes de volverme piedra y lamento.

jueves, 15 de diciembre de 2016

El tiempo y el dinero

He encontrado un cana envolviendo la planta del dinero,
¿la abraza o la estrangula?
La plata destellea entre el verde y la tierra,
últimamente se arraiga por toda la casa.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Más allá de la sangre

Una parte de mi tiene alma de barrio, y quisiera ser como esas mamás todopoderosas que encuentran un apoyo en la comunidad y los niños y niñas tienen varias casas y cantidad de hemanas y hemanos,
más allá de la sangre.

martes, 13 de diciembre de 2016

Arde

Hay días en que el dolor es tan indescifrable que quisiera mirar fijamente al sol dejándome llevar por los abismos que me habitan.
Sostenerme fuertemente por los hombros y obligarme a mantener los ojos abiertos
hasta que la luz, intensa y dolorosamente, me atravesara tornándose en mi profunda y densa oscuridad.
Haciéndome sentir coherente en mi confusión e impotencia soberanas.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Estremoz

Dulce niebla blanca que eleva al pueblo en mármol hueso y delicado rosa.
Estremoz se deja llover entre vendavales helados.

Sus perfectos muros blancos mármol, blancos niebla,
se desvanecen con elegancia entre gasas y sedas de agua.
En lo alto de su plaza flotamos
puros y libres
como el olivo agitándose en las lluvias.




viernes, 9 de diciembre de 2016

El pez y el hombre

La luz dibujaba el contorno de lo que parecía un gigante pez respirando enérgicamente fuera del agua. En la penumbra de aquella cueva, donde todo era húmedo y rocoso, el sol relucía sobre sus escamas, y púas de sus aletas extendidas, haciéndolo brillar como una enorme luna llena.

Frente a él, un hombre yacía apenas con aliento envuelto en una camisa de algodón azulado y pantalones bien de explorador o de paisano.
Prácticamente inerte, el hombre entreabrió los labios cuarteados, como rogando al animal algo de agua.
La bestia en un acto incomprensiblemente altruista se deslizó por la garganta del desconcertado moribundo para alimentarlo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

A principios de Noviembre 2016

Escobedo se sumía la quietud
y de pura quietud nosotros nos pudríamos...
lentamente, como la verdura abandonada en la nevera.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Noviembre 2016

El Otoño me ha bañado de rosa.
Estoy desnuda y de pie, sobre el asfalto húmedo,
nada a mi alrededor excepto un paisaje a media tarde
valado en la niebla dulce y también rosa.

Siento el calor (tras el velo)
De sus hojas de fuego y ocre.
Ahí está el bosque, viviendo…

Yo suave, rosa y niebla.
La tierra, espesa y húmeda

Titilante, generosa.