jueves, 9 de febrero de 2017

Sueño que me desprecio
y en el silencio que me envuelve
tiro mi trabajo por la borda.
Lo hago de noche, a mis espaldas.

Compruebo que lo he tirado
todo,
compruebo que no ha quedado
nada.

Me he quedado, eso sí, con mi nombre,
como con una falacia.

Sueño que me desprecio
y bailo como si fuera más libre.

Un foco ilumina esa danza,
pero ese barco no lo está cuidando nadie.

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